Transcripción de la ponencia presentada en Montevideo en el «7º Encuentro «Mis datos soy yo»:
Desafíos de la protección de datos en la economía algorítmica», el 10 de septiembre de 2026.
Durante miles de años la humanidad ha tenido lectores de almas. La pitonisa de Delfos. El confesor. La señora que lee la mano en la feria. El que, con impostura intelectual, dice que lee el tarot. Todos vendían lo mismo: la promesa de saber de ustedes algo que ustedes no habían dicho.
Y todos tenían, al menos, dos imperfecciones. El primero: se equivocaban bastante. El segundo, y más importante: uno los veía a la cara. Uno podía sonreírle a la adivina, mentirle un poco, cambiarle el tema al confesor o ponerle cara de poker al tarotista. Había, digamos, un cierto derecho a la defensa.
Hoy también tenemos lectores de almas. Pero no tienen cara y no se les puede mentir, porque no escuchan lo que les decimos. Miran lo que hacemos.
De eso quiero hablarles: de la inferencia algorítmica. Y de si el derecho a la protección de datos —ese derecho que en Uruguay y en Chile hemos construido mirando el estándar europeo— está preparado para lidiar con lectores de almas que, paradójicamente, parecen carecer de ella. Leer más