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Ya no basta con ver: el documento audiovisual en tiempos de la inteligencia artificial generativa

Durante décadas el Derecho asumió algo que casi nunca necesitó explicar: si hay un video, probablemente lo que muestra realmente ocurrió. Como consecuencia, la imagen —la foto, el audio, el registro de cámara— fue tratada como una extensión confiable de la realidad. Podía ser incompleta o ambigua, pero nadie dudaba de que registraba algo que había pasado de verdad.

Pero hoy ese supuesto ya no se sostiene.

La inteligencia artificial generativa puede fabricar, en minutos, un video en alta definición donde una persona reconocible confiesa un delito que no cometió, amenaza a alguien, o aparece en un lugar donde jamás estuvo.

No hablamos de montajes toscos ni de efectos especiales de película. Hablamos de piezas que reproducen la voz, los gestos, los movimientos faciales y la iluminación del ambiente con un realismo capaz de engañar incluso a quienes saben que podrían estar viendo una falsificación (¿Han visto el maravilloso deepfake de Lola Flores en una publicidad de cerveza?).

Esto no es un problema tecnológico. Es un problema jurídico-procesal. Leer más

La Inteligencia Artificial y el final de las profesiones jurídicas

Aparentemente (y ya relativizaremos esto), hablar de Inteligencia Artificial en el ámbito jurídico es hablar de cuestiones de futuro, pero para dar explicaciones razonables debo partir posicionándoles en nuestro momento actual.

Deben ustedes saber que en el presente hay una gran cantidad de abogados: ya somos 48.000 abogados en Chile y hay 32.000 estudiantes de Derecho caminando hacia su titulación. Y se titulan 4.000 abogados al año, cifra que va en sostenido aumento.

Un segundo aspecto que deben tener en mente es la comoditización de la profesión: antiguamente el conocimiento personal y la confianza en un abogado determinado eran factores esenciales para contratarle, pero hoy en día hay tantos de ellos y son tan parecidos, que existe la percepción social de que da lo mismo contratar a uno que otro, pues no brindan servicios personalizados y tienen un muy bajo nivel de diferenciación.

Al parecer, y en términos generales, los servicios que puedes contratarle a un abogado también se lo puedes contratar a cualquier otro. Leer más