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La IA no será un robot con toga: será una multa municipal

Es probable que en Chile el primer encuentro real del ciudadano común con una decisión mediada por inteligencia artificial no ocurra ante la Corte Suprema, ni ante el Tribunal Constitucional, ni en un litigio sofisticado entre grandes empresas tecnológicas. Ocurrirá en un lugar mucho más cercano, más cotidiano y, por lo mismo, más decisivo: un Juzgado de Policía Local.

No será una escena futurista. No habrá una máquina dictando sentencias. Todo comenzará con algo bastante más ordinario: una fotografía, una cámara instalada en una esquina, un lector automático de patentes, un sensor de tránsito, una alerta generada por un software que estimó que un conductor usaba el teléfono, no llevaba cinturón de seguridad, circulaba sin luces o ingresó indebidamente a una pista exclusiva.

Luego vendrá el parte y la citación al tribunal. Finalmente, vendrá la reacción del ciudadano, que puede ir desde la más absoluta conformidad hasta reclamos como: “ese no era mi auto”, “yo no iba usando el teléfono”, “la imagen no prueba lo que se afirma”, “la patente fue mal leída” o “la cámara no captó bien la escena”. Para entonces, la inteligencia artificial, sin anunciarse como tal, habrá entrado de lleno al procedimiento.

Es decir, los jueces de policía local estarán entre los primeros jueces chilenos obligados a enfrentar, en serio y caso a caso, los efectos jurídicos de la inteligencia artificial. Leer más

Chile en busca de una ventaja competitiva: la autoridad de protección de datos personales

El pasado 20 de mayo, la Sala del Senado desechó la nómina que el Ejecutivo había propuesto para integrar el Consejo Directivo de la futura Agencia de Protección de Datos Personales, lo que no es un problema desde la perspectiva que, efectivamente, es una atribución del Senado evaluar candidatos a cargos que decidirán sobre los derechos fundamentales de los chilenos.

Pero quien haya seguido las audiencias de los candidatos, transmitidas en línea, habrá advertido una ausencia llamativa: entre todas las preguntas que los senadores formularon, ninguno inquirió cómo se proponían lograr que la Comisión Europea reconozca a Chile como un país con un nivel adecuado de protección de datos personales, y tampoco los candidatos se refirieron a ello.

Y esa omisión, más que el rechazo mismo, dice bastante sobre la gravedad de la incomprensión del problema. Leer más

Robinson Crusoe en Marte: por qué la eficiencia algorítmica le sale cara al Estado de Derecho

Transcripción de la ponencia presentada en el Tercer Congreso
Chileno de Derecho y Tecnología, el día jueves 14 de mayo de 2026.

 

Quiero empezar contándoles una película. Pero es una película malísima. Tan mala que casi nadie la recuerda… y, sin embargo, profética en algunos aspectos.

En el año 1964 se estrena Robinson Crusoe en Marte. La premisa es exactamente la que ustedes imaginan: un astronauta cae en Marte y debe sobrevivir, como Robinson en una isla… pero en Marte.

Es ciencia ficción de bajo presupuesto. Hay algunas escenas que envejecieron mal, y otras… peor.

Pero hay un momento que no envejeció. Al final de la película, el protagonista es detectado a distancia. No por un ser humano que lo observa desde lejos. No por un perro que sigue su rastro. Es detectado por sensores autónomos que rastrearon sistemas planetarios buscándolo, sin mediación humana.

En 1964 alguien ya había pensado: podemos construir aparatos que encuentren personas por nosotros. Y el filósofo italiano Luciano Floridi alguna vez hizo notar que a veces la ficción funciona como un ensayo general de los problemas éticos y jurídicos que más tarde se vuelven reales.

Sesenta años después, esa escena dejó de ser ciencia ficción. Está en nuestra calle. Es la cámara que mira al peatón en la esquina. Es el lector que registra la placa patente del auto que pasa. Es el algoritmo que correlaciona rostros con bases de datos sin que nadie, en ningún momento, lo haya permitido conscientemente.

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Cuando el algoritmo discrimina sin decirlo: la nueva frontera de la desigualdad

Hay una pregunta que parece, a primera vista, más filosófica que jurídica: ¿puede una máquina ser injusta?

Algunos responderán que todo depende de cómo haya sido programada. Otros sostendrán que no, porque una máquina no tiene prejuicios: solo procesa datos y produce resultados, lo que suena, por definición, objetivo.

Sin embargo, esa intuición comienza a desmoronarse cuando observamos cómo funcionan realmente muchos sistemas de inteligencia artificial. No toman decisiones en el vacío: aprenden de datos históricos, identifican patrones y los proyectan hacia el futuro. Y ahí aparece el problema.

Si los datos reflejan desigualdades del pasado, el sistema no las corrige. Las aprende. Y, en muchos casos, las reproduce. Leer más

Ya no basta con ver: el documento audiovisual en tiempos de la inteligencia artificial generativa

Durante décadas el Derecho asumió algo que casi nunca necesitó explicar: si hay un video, probablemente lo que muestra realmente ocurrió. Como consecuencia, la imagen —la foto, el audio, el registro de cámara— fue tratada como una extensión confiable de la realidad. Podía ser incompleta o ambigua, pero nadie dudaba de que registraba algo que había pasado de verdad.

Pero hoy ese supuesto ya no se sostiene.

La inteligencia artificial generativa puede fabricar, en minutos, un video en alta definición donde una persona reconocible confiesa un delito que no cometió, amenaza a alguien, o aparece en un lugar donde jamás estuvo.

No hablamos de montajes toscos ni de efectos especiales de película. Hablamos de piezas que reproducen la voz, los gestos, los movimientos faciales y la iluminación del ambiente con un realismo capaz de engañar incluso a quienes saben que podrían estar viendo una falsificación (¿Han visto el maravilloso deepfake de Lola Flores en una publicidad de cerveza?).

Esto no es un problema tecnológico. Es un problema jurídico-procesal. Leer más

De porqué necesitamos llegar a China con fibra óptica

La semana pasada una noticia irrumpió: el Departamento de Estado de Estados Unidos comunicó que tres funcionarios chilenos habían sido sancionados con el retiro de sus visas para ingresar a ese país.

No se informó públicamente quiénes eran. Sin embargo, la descripción resultaba elocuente: ellos habían “dirigido, autorizado, financiado, brindado apoyo sustancial y/o llevado a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio”.

Traducido al lenguaje político real, la medida no apunta a conductas delictivas, sino a decisiones estratégicas de Chile en materia de infraestructura digital. Y el trasfondo es evidente: el proyecto de consolidar a Chile como un hub digital de Latinoamérica, conectado directamente con Asia —y particularmente con China— mediante fibra óptica submarina. Y los intentos de dificultarlo por parte de terceros paises. Leer más