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Malas prácticas del SERNAC en datos de consumidores: el servicio “No Molestar”

A raíz de un proyecto de ley promovido por los senadores Harboe, Pérez y Tuma (Boletín 10133-03) que cambiaría el actual régimen de las comunicaciones publicitarias (ese que permite llamadas y correos electrónicos para ofrecernos cosas que nunca hemos pedido), la Universidad de Chile convocó a un Seminario sobre la materia en que intervino, entre otros, el Director Nacional del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac).

Y para iniciar la discusión presentó su estrella en la materia: la “Aplicación ¡NO MOLESTAR!”: una página web en que el consumidor entrega sus datos personales e indica los medios de comunicación que utiliza (básicamente e-mail y número teléfono) y a través de los cuales NO QUIERE ser contactado por las empresas; el Sernac, una vez al mes, distribuye esa información entre las principales empresas que se dedican al acoso permanente de la ciudadanía (aunque el sitio web dice que sólo se le envía  a la empresa que indiques).

El Director aclaró un par de cosas relevantes: que ni la ley ni los reglamentos le dan la atribución de hacer esto, lo que significa que el principio de Derecho Público por el cual los órganos del Estado sólo pueden actuar válidamente dentro de las competencias que la Constitución y la ley le señalen, importa un carajo.

Y que además no tiene competencias para fiscalizar/sancionar qué hacen las empresas con los datos de contacto que les entregan a éstas y que, para sancionar, tendrían que ir a tribunales, pero que el Sernac no tiene las atribuciones ni los recursos para cautelar los derechos de los consumidores en instancias jurisdiccionales.

La verdad es que yo le oía con una mezcla de espanto y asombro mientras me preguntaba “¿se dará cuenta de la barbaridad que está diciendo este señor?”.  Porque con una sonrisa en los labios en realidad nos está diciendo que tiene una plataforma que permite captar datos de contacto de los consumidores (ya lleva 250.000), que esos datos están “certificados” como datos de contacto, pues la propia gente le dice que no quiere recibir información publicitaria a través de esas vías; que luego toma esa base de datos de contactos y la distribuye gratuitamente entre el mercado de empresas que hacen spam (y la actualiza mes a mes) y que no tiene forma ni atribuciones para controlar que es lo que éstas hacen con esa información y, aunque la tuviera, no puede llevarlas a tribunales para que respondan por las infracciones que cometan pues el Sernac tiene recursos muy limitados.

Por supuesto que podríamos entender las buenas intenciones del Sernac, pero también la experiencia nos revela que de buenas intenciones está empedrado el infierno, pues salvo que el Director del Sernac se haya equivocado en sus explicaciones, la protección de los datos de contacto de los consumidores parece haber sido llevada a cabo de una forma tan particularmente desprolija que conduce a la desprotección de los mismos, constituyéndose en una mala práctica del señalado organismo público.

Consecuentemente, las actuales circunstancias hacen desaconsejable que la gente se inscriba en la plataforma “¡No Molestar!”, pues corre el riesgo de convertirse en el triste símbolo de lo opuesto a lo que se pretendía alcanzar, como en los hechos ya ocurre.

 

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