El pasado 20 de mayo, la Sala del Senado desechó la nómina que el Ejecutivo había propuesto para integrar el Consejo Directivo de la futura Agencia de Protección de Datos Personales, lo que no es un problema desde la perspectiva que, efectivamente, es una atribución del Senado evaluar candidatos a cargos que decidirán sobre los derechos fundamentales de los chilenos.
Pero quien haya seguido las audiencias de los candidatos, transmitidas en línea, habrá advertido una ausencia llamativa: entre todas las preguntas que los senadores formularon, ninguno inquirió cómo se proponían lograr que la Comisión Europea reconozca a Chile como un país con un nivel adecuado de protección de datos personales, y tampoco los candidatos se refirieron a ello.
Y esa omisión, más que el rechazo mismo, dice bastante sobre la gravedad de la incomprensión del problema. Leer más