Skip to main content

¿Qué es la medicina personalizada de precisión y por qué debería importarle al Derecho?

Imagine que dos personas reciben el mismo diagnóstico y el mismo tratamiento. A una le funciona de maravilla; a la otra, apenas le hace efecto. No hay negligencia de por medio: la diferencia puede estar en las características de su enfermedad, en su genética o en la forma en que su organismo procesa un medicamento.

Durante buena parte de su historia, la medicina ha operado como la ropa de talla única: a algunos les queda perfecta, a otros les aprieta y a unos cuantos les sobra por todos lados. Pero aquí irrumpe la medicina personalizada de precisión, que provista de tecnologías sensorizadas, aspira al traje a la medida.

Del promedio a la persona

La medicina personalizada de precisión busca comprender qué distingue a cada paciente para decidir mejor cómo prevenir, diagnosticar y tratar. Para ello combina la información clínica tradicional con datos sobre sus características biológicas, su entorno y sus hábitos, con el fin de predecir qué intervención tiene más probabilidades de beneficiarlo.

En este nuevo entorno, el propio paciente es la fuente continua de información. Sensores portátiles, e incluso implantados, pueden medir y transmitir en tiempo real constantes vitales, niveles de glucosa o el momento exacto en que se tomó un medicamento (sí, el Internet de las Cosas también llegó al cuerpo humano y a la farmacia). Leer más

¿Qué es un “sandbox regulatorio”?

Últimamente, en el ámbito jurídico, el concepto de sandbox se ha puesto de moda, sin que nadie sepa muy bien a qué se refiere, a pesar de que todos hemos visto el origen de la idea.

Quien haya pasado una tarde en una plaza de juegos o visitado un jardín infantil sabe qué es un sandbox, aunque nunca haya usado la palabra: es ese cuadrado de arena, con bordes de madera, donde los niños levantan construcciones, cavan túneles y los destruyen sin que nadie salga herido. La arena amortigua las caídas, todo se deshace de una patada y, desde la distancia, un adulto vigila sin intervenir demasiado.

Ahí está, en miniatura, toda la idea: un espacio acotado, con reglas simples, donde equivocarse es barato, pues el error no tiene consecuencias graves. Leer más

Chile en busca de una ventaja competitiva: la autoridad de protección de datos personales

El pasado 20 de mayo, la Sala del Senado desechó la nómina que el Ejecutivo había propuesto para integrar el Consejo Directivo de la futura Agencia de Protección de Datos Personales, lo que no es un problema desde la perspectiva que, efectivamente, es una atribución del Senado evaluar candidatos a cargos que decidirán sobre los derechos fundamentales de los chilenos.

Pero quien haya seguido las audiencias de los candidatos, transmitidas en línea, habrá advertido una ausencia llamativa: entre todas las preguntas que los senadores formularon, ninguno inquirió cómo se proponían lograr que la Comisión Europea reconozca a Chile como un país con un nivel adecuado de protección de datos personales, y tampoco los candidatos se refirieron a ello.

Y esa omisión, más que el rechazo mismo, dice bastante sobre la gravedad de la incomprensión del problema. Leer más

Cuando el algoritmo discrimina sin decirlo: la nueva frontera de la desigualdad

Hay una pregunta que parece, a primera vista, más filosófica que jurídica: ¿puede una máquina ser injusta?

Algunos responderán que todo depende de cómo haya sido programada. Otros sostendrán que no, porque una máquina no tiene prejuicios: solo procesa datos y produce resultados, lo que suena, por definición, objetivo.

Sin embargo, esa intuición comienza a desmoronarse cuando observamos cómo funcionan realmente muchos sistemas de inteligencia artificial. No toman decisiones en el vacío: aprenden de datos históricos, identifican patrones y los proyectan hacia el futuro. Y ahí aparece el problema.

Si los datos reflejan desigualdades del pasado, el sistema no las corrige. Las aprende. Y, en muchos casos, las reproduce. Leer más

El delegado de protección de datos no está para proteger los intereses de la empresa

Hace algunos días, una empresa me informó —con visible satisfacción— que ya había designado a su delegado de protección de datos personales. La noticia, en principio, era alentadora. No pregunté por experiencia previa en el cargo —sería injusto hacerlo—, porque en Chile no más de una veintena de personas puede afirmar, con propiedad, haber ejercido realmente como delegado de protección de datos.

Opté, en cambio, por una pregunta más básica y exigible: qué formación certificada tenía para desempeñar la función. La respuesta fue, digamos, ilustrativa: ninguna en particular. Pero —se me explicó— era alguien de absoluta confianza, con años en la organización y una sólida trayectoria defendiendo los intereses de la empresa.

La escena resume, con precisión casi pedagógica, uno de los errores más frecuentes y más serios en la implementación de sistemas modernos de protección de datos: creer que el delegado está para proteger a la empresa como si fuera su abogado interno. No lo está. O, al menos, no en el sentido tradicional. Leer más

Lección 2 de 6: Ciberseguridad y Derecho. La regulación del ciberespacio.

En la lección pasada hablamos sobre qué era la ciberseguridad, las propiedades que aspira satisfacer, algunas normas generales a tener en consideración como marco, cuáles son algunos de los bienes jurídicos afectados por los ciberataques y el abanico de posibles atacantes que podemos encontrar, para no quedarnos con la idea romántica de que sólo o preferentemente nos íbamos a encontrar con hackers. Y, desde luego, el rol de los abogados en todo esto.

Ahora bien, para seguir adelante debemos tener claro que la vulneración de la ciberseguridad es propia de un entorno comúnmente llamado ciberespacio, y ello es del todo natural si consideramos que, al año 2024, las interacciones entre las personas se dan en este ámbito virtual (en las plataformas de redes sociales, por ejemplo), como también sucede con el comercio, con las relaciones de los Estados con sus ciudadanos y, también, con los delitos y las guerras.

Es decir, en los últimos años y resumiendo, hemos sufrido una transformación integral de toda la realidad que nos rodea.

Leer más