¿Es usted un abogado que aspira a convertirse en notario, conservador o archivero judicial y asegurar, de paso, una posición de poder económico sostenido, un monopolio territorial y una gravitación política no menor?
Magnífica elección. Estamos hablando de uno de los oficios más rentables del país: ingresos estables, barreras de entrada históricamente altas y una función que combina autoridad, dinero e influencia. No es simplemente una oficina: es un centro de poder con firma y timbre.
Pero se ha presentado un obstáculo inesperado. La Ley N° 21.772, que reformó el sistema notarial y registral, ha dispuesto que ahora, para alcanzar esa posición, los interesados deberán aprobar una prueba de conocimientos cuya elaboración se ha encargado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Una evaluación. Un cochino filtro meritocrático. Leer más