Para que nadie se sienta engañado: yo no soy especialista en Derecho Internacional Público, ni pretendo presentarme como tal.
No doy cátedra sobre la materia, no tengo una foto con jueces de la Corte Internacional de Justicia ni ando citando resoluciones de la ONU en almuerzos familiares.
Pero —y aquí viene el pero importante— tuve una muy buena profesora, como lo fue Jeannette Irigoin Barrenne (entiendo que se ha jubilado). Y cuando uno tiene buenos profesores, pasan dos cosas: aprendes… o, al menos, guardas los cuadernos. Y yo todavía los tengo.
Con eso —y con un poco de memoria— alcanza para explicar por qué, respecto del ataque militar a Venezuela y el secuestro de su jefe de Estado, estamos ante una violación monumental del Derecho Internacional.
Partamos por lo básico.
Estados Unidos, Venezuela, Chile y otros 190 países firmaron, después de la Segunda Guerra Mundial, un documento llamado Carta de las Naciones Unidas. No es un poema, no es una sugerencia ni una declaración de buenas intenciones. Es un tratado internacional. Leer más